programa
I Parte
Obertura trágica Op. 81
Johannes Brahms
Tríptico de José Hierro
I. El buen momento
II. Las nubes
III. Paseo
César San Martín, barítono
Borja Mariño
II Parte
Sinfonía Nº 7 en Re menor, Op. 70
I. Allegro maestoso
II. Poco adagio
III. Scherzo
IV. Finale
Antonín Dvorák
notas al programa
EL PODER DE LA RESONANCIA EMOCIONAL
“La música hechiza hasta la desgracia
[más feroz,
Y desarmar puede la rabia más severa
[del destino:
La música puede suavizar el dolor y
[aliviarlo,
Y complacer a la desesperación y la
[locura…”
Alexander Pope (Ode for Music, on St Cecilia’s Day, ca. 1708)
El director de orquesta Carl Schuricht destacaba cómo la obra Johannes Brahms (Hamburgo, 1833 – Viena, 1897) había nacido en un contexto clásico y romántico a la vez, y de qué manera perfeccionó las formas y la escritura en todos los géneros que cultivó. No abordó la ópera, y el tratamiento de la voz le sirvió para trazar los pequeños cuadros de sus lieder, sus hermosas obras corales o el gran monumento que es el Réquiem Alemán, Op. 45. Dotado de una gran habilidad para la creación de ideas musicales y de un gran lirismo interior, para Carlos Gómez Amat la reflexión sobre lo que Brahms es y significa no solo en la historia de la música, sino de la cultura europea con el poder de su genio, implica considerarlo personalísimo en la invención y en el procedimiento, y por tanto, avanzado. Apunta además que aquel concepto erróneo de situarlo anclado en la tradición se debe a un estudio que Arnold Schönberg escribió en 1933 con el significativo título de “Brahms El Progresista”.
Vivió y trabajó siempre en Viena, ciudad donde gozaba de gran popularidad y donde conoció al editor Simrock que publicó todas sus composiciones. Llevó una vida modesta y solitaria sin las pasiones exaltadas de los románticos clásicos, reflejada en todo su catálogo musical y fue extremadamente autocrítico destruyendo muchas de sus obras completas y aquellas de las que permitió su publicación eran a veces producto de años de preparación y trabajo previos. Brahms escribió sus dos oberturas en 1880, entre sus segunda y tercera sinfonías cuando ya gozaba de un gran reconocimiento. Son totalmente contrastantes por su antítesis emocional, ya que por un lado se encuentra la despreocupada y jovial Obertura del Festival Académico, Op. 80 que compuso como agradecimiento a la Universidad de Breslau (actual Wroclaw) por concederle un doctorado honoris causa y, por otro, la sombría Obertura Trágica, Op. 81 que abrirá el concierto. Son varios los investigadores que apelan a una sombría experiencia personal o que quizá responda a un programa literario. Orrin Howard explica que se ha sugerido, aunque no verificado, que la tragedia fue planeada como preludio a una nueva producción del Fausto de Johann Wolfgang von Goethe porque Brahms escribió a su editor Simrock que "no podía negar a mi naturaleza melancólica la satisfacción de componer una obertura para una tragedia".
Continuará el programa con el estreno de la versión orquestal de Tríptico de Hierro del maestro repetidor, pianista y musicólogo Borja Mariño (Vigo, 1982) originalmente concebida para piano y dedicada a Carlos Díez, director titular de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Getafe. Estrenada en 2022 junto al barítono David Oller, surge como encargo con motivo del centenario del nacimiento del poeta José Hierro cuya Fundación se encuentra en esta misma localidad.
En palabras del propio Mariño, ya anteriormente había contemplado la posibilidad de poner música a alguno de los poemas de Hierro animado, a su vez, por los consejos de artistas cercanos que le llamaban la atención sobre la especial vinculación del poeta con la música. En sus investigaciones posteriores, y tal como el propio Mariño muy amablemente explicaba en respuesta a las cuestiones planteadas por quien escribe estas líneas, le sorprendió la multitud de referencias en sus textos a la música. Referencias no solo en términos generales sino en concreto a la música culta (Brahms, George Gershwin o Franz Schubert, por citar solamente algunos), que las hacían muy atractivas pero, sobre todo, porque en el caso de Hierro, el verso mantiene una perfecta pulsación que sabe romper cuando el cambio de atmósfera lo necesita y “[…] sus formas gozan de una libertad que animan a la fantasía compositiva”. Mariño parte de textos sin un antecedente concreto más allá del yo poético que en Hierro aparece muy marcado y que en todos los poemas encuentra “[…] un tono de confesión que conecta con la intimidad del oyente, como si desvelara secretos muy profundos sin necesidad de palabras altisonantes”.
El buen momento, la primera de las tres canciones, gira en torno a un sentimiento de pérdida, de añoranza en la que las fórmulas repetitivas refuerzan el estancamiento emocional. La segunda, Las nubes, y siempre en criterio del compositor, es la más expansiva y dispone de un texto que también tiene algo de quimérico y esperanzador que al final descubre que el personaje que se interroga es el mismo poeta y Paseo, la tercera, plantea la historia de una relación en la que lo interesante es lo no dicho. Aunque su carácter es despreocupado, con un ritmo casi bailable (de swing) deja entrever que debajo de esa aparente indiferencia sobreviven sentimientos más profundos.
En 1884, Antonín Dvořák (Nelahozeves, 1841 – Praga, 1904), viajó a Inglaterra para dar a conocer su obra, que fue acogida con gran entusiasmo por parte de la crítica y del público. Fruto de ello fue su invitación posterior al Three Choirs Festival en Worcester para dirigir su Stabat Mater, Op. 58 y la Sinfonía nº 6 en Re Mayor, Op. 60, el encargo de escribir un oratorio para Leeds y también una cantata para el Festival de Birmingham. Además, la London Philarmonic Society le preguntó si podía componer una sinfonía para su nueva temporada y lo eligió miembro honorífico de la institución. En una carta que envió a un amigo el 13 de diciembre de 1884 apareció lo siguiente: “Estoy ocupado con mi nueva sinfonía (para Londres) y dondequiera que voy no pienso más que en ella, que debe ser capaz de conmover al mundo, y que Dios me conceda que así sea.”
Así, la Sinfonía nº 7 en Re menor, Op. 70 (B 141), fue escrita entre el 15 de diciembre de 1884 y el 17 de marzo del año siguiente de 1885 y estrenada en Londres (St James, Picadilly) en abril de ese año bajo la batuta del compositor, con aplausos entre cada movimiento y con el público solicitando su presencia en el escenario en repetidas ocasiones al final. Diametralmente opuesta a la más o menos idílica sexta sinfonía fue un auténtico éxito aunque un crítico expresó que era demasiado “gris sobre gris”. George Bernhard Shaw, con su habitual rechazo a los compositores nacionalistas, reconoció de inmediato en ella una obra maestra. Dramática, trágica y marcial (características que no se encuentran asociadas habitualmente a sus obras), no es estrictamente una obra programática pero el compositor sí reveló algunas intenciones e inspiración detrás del mensaje que transmite la sinfonía imbuido de estados de ánimo heroicos y elegíacos, iluminados, a su vez, por episodios de alegre nostalgia en el espíritu brahmsiano.
El segundo movimiento lleva la inscripción “De los años tristes”, quizá refiriéndose al reciente fallecimiento de su madre pero también a la miseria de la nación checa que expresaba cada vez más sus aspiraciones de independencia reprimida por los agresores austríacos. En este sentido, comienza con un bellísimo solo de clarinete seguido de un espectacular scherzo en el estilo de un vivo vals en modo menor que, entre otros aspectos, hizo que lograra tal popularidad que muchas orquestas lo interpretaban como página fuera de programa. El mencionado editor Simrock aceptó la publicación de la sinfonía aunque estuvo rodeada de cierta polémica en lo que respecta a los honorarios, la numeración de la obra y la ortografía del nombre del compositor que sugirió en alemán (Anton) en lugar de en checo Antonín. “No os burléis de mis hermanos checos […] un artista... tiene su país, en el que debe depositar su fe incondicional y por el que debe tener un corazón ferviente”, fue su respuesta. El carácter nacional se expresa con mayor plenitud en el movimiento final, cuyo drama puede interpretarse como una alegoría de la batalla y en el que uno de los temas que emplea muestra atributos folclóricos y populares.
Páginas, todas ellas, asumidas y entendidas como una recreación de atmósferas que evocan los conflictos de las emociones del ser humano.
María del Ser
Doctora en Educación Musical (UCM)
Informadora en Radio Clásica (rtve)
César San Martín
barítono
César San Martín destaca por tener un canto honesto y expresivo, además de una gran versatilidad y adaptación de los personajes que interpreta.
Galardonado en diversos concursos internacionales de canto, entre los que figuran un Premio Extraordinario en el Concurso Internacional de Canto “Francisco Viñas” y el Primer Premio del Concurso Internacional de Canto “Ciudad de Logroño”.
San Martín ha cantado en teatros como el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela de Madrid, Teatro del Capitolio de Toulouse, Teatro Saõ Carlos de Lisboa, así como en varios teatros de Italia como la Ópera de Florencia, el Teatro San Carlo de Nápoles, además de Pesaro, Roma o Treviso.
Ha trabajado bajo la batuta de maestros de prestigio internacional como Alberto Zedda, Renato Palumbo, Eliahu Inbal, Miguel Roa o J. López Cobos, guiado por reconocidos registas entre los que destacan Robert Carsen, Peter Sellars, Mario Martone, Graham Vick, Emilio Sagi, Paco Azorín o José Carlos Plaza.
Dentro de su repertorio operístico cabe destacar “Marcello” o “Schaunard” de La Bohème, “Fígaro” en Il Barbiere di Siviglia”, “Papageno” en Die Zaubertflöte, “Don Álvaro” de Il viaggio a Reims, “Silvio” en I Pagliacci o “Il Conte D’Almaviva” en Le Nozze di Figaro.
En esta temporada participará en “Las Golondrinas” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, “Rigoletto” en el Teatro Real, “Carmen” en el Teatro Auditorio Baluarte, “Doña Francisquita” en el GranTeatro de Córdoba, “La Traviata” en el Teatro Villamarta de Jerez.
Borja Mariño
compositor
Nació en Vigo (España). Es Titulado Superior en Piano, Solfeo, Música de Cámara, Composición y Musicología por el Real Conservatorio Superior de Madrid y en lengua italiana por la Università di Perugia.
Ha trabajado como Vocal Coach y Maestro correpetidor de ópera en los principales teatros españoles (incluyendo el Teatro Real de Madrid, Teatre del Liceu de Barcelona, Teatro Maestranza de Sevilla...) así como los Festivales internacionales de Manaus (Brasil) y el FAOT en México con un amplio repertorio de óperas desde el barroco al s. XX: Mozart, belcanto, Verdi, Wagner, Puccini, etc.
Es profesor de Repertorio Vocal en la Escuela Superior de Canto de Madrid y preparador de numerosos solistas. Ha realizado muchos conciertos con cantantes españoles e internacionales, destacando el realizado recientemente junto a Dolora Zajick y Francisco Casanova. Ha trabajado además como actor en diversos montajes, entre ellos El pimiento Verdi de Albert Boadella.
Ha sido jurado del Torneo Internazionale di Musica (TIM), así como pianista oficial en el Concurso de Canto de Logroño y de Zamora y ha participado como repertorista en clases con Ana Luisa Chova (OperaStudio), Suso Mariategui (cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid) y en el curso de Giancarlo del Monaco (Universidad de Alcalá). Ha recibido los Premios Juventudes Musicales, Premio Xoves Concertistas de la Xunta de Galicia y Premio Fundación Guerrero 2013 al mejor pianista acompañante.
Colabora como preparador vocal en los programas corales de Fundación La Caixa en el Auditorio Nacional de Madrid y en los programas pedagógicos de la Fundación Juan March. Ha realizado además trabajos como compositor, divulgador musical con diversas instituciones y musicólogo destacando sus publicaciones sobre Albéniz, con ediciones críticas de The Magic Opal y Pepita Jiménez, esta última estrenada en el Teatro Argentino de la Plata y los Teatros del Canal de Madrid con dirección escénica de Calixto Bieito (Premio Lírico Campoamor 2013 a la mejor ópera española).
OSCG
Flauta
Jorge García
Patricia Villar
Oboe
Valle González
Carmen Mateos
Clarinete
Diana Gómez
Ana San Juan
Fagot
Daniela Rodríguez
Lucía Martín
Trompa
Marcos Romea
Víctor Cosío
Carlos del Castillo
Paula Gómez
Trompeta
Agustín Martínez
Miguel Ángel González
Trombón
Fernando González
Joan Marín
Marcos Pinos
Tuba
José Luis Martín
Timbales
Arturo Herrera
Ana Gasco
Violín I
Patricia Sánchez
Ana González
Sofía Cuellar
Marcos Gómez - Escolar
Andrés Moral
Ninogan Le Pabic
Jaime Daniel Orjuela
Roberto Mosquera
Marian Tur
Helena García
Violín II
Alfonso Moreira
Adrián Alises
Pedro Muñoz
Laura Camón
Iván Mula
Lucía Eriszewicz
Cecilia Barraquero
María Franco
Viola
Victoria Sánchez
Carlos Corales
Javier Tobal
Cristina Jiménez
José Ignacio Sanz
Raquel Valladares
Violonchelo
Iris Jugo
Tamara Gómez
Eva Sierra
Leticia Hernández
Contrabajo
Paloma Romero
Fernando Calero
Luis Martínez

