programa
Salomón HWV 67. Entrada de la reina de Saba
G. F. Haendel
Concierto para flautín, cuerdas y continuo Rv. 443 en Do Mayor
· Allegro
· Largo
· Allegro molto
Iñaki Gurruchaga, flautín
A. Vivaldi
Suite para orquesta N. 1 en Do Mayor BWV 1066
· Ouverture
· Courante
· Gavotte
· Forlane
· Menuet
· Bourrée
· Passepied
J.S. Bach
Sinfonía en Sol Mayor Rv 146
· Allegro moderato
· Andante
· Allegro. Tempo di minuetto
A. Vivaldi
Sinfonía en Do Mayor Rv 719
· Allegro non troppo
· Andante
· Presto
A. Vivaldi
notas al programa
Ángeles Fuentes
La Europa del siglo XVIII estaba formada por una amalgama de reinos que encontraban su límite en el este con el Imperio Ruso y el Otomano. El sistema político que ampliamente se desarrollaba en estos reinos era el conocido como absolutismo, basado en el control de los tres poderes del Estado por medio de una única figura, el monarca. Llegado el siglo a su meridiano, se produce el nacimiento del movimiento cultural francés conocido como Ilustración que sumergió al resto de Europa en los avances científicos, defendiendo el papel de la razón y de la experimentación como fuente de conocimiento. Este nuevo pensamiento dio lugar a que este período se conozca como Siglo de las Luces.
La primera mitad del siglo XVIII dio a luz las obras más destacadas de tres grandes compositores del período Barroco. Mientras la ópera continuaba su fulgurante desarrollo, emprendido en torno a 1600 cuando se gesta entre Florencia y Mantua, la música instrumental sigue asentándose en el repertorio compositivo y las formas musicales inician la fijeza de sus estructuras.
La periodización del Barroco musical siempre ha generado controversia, planteándose diferentes hipótesis tanto para su concepción como para su decadencia. Hay una tendencia que se inclina a presentar el inicio en el año 1580 y su finalización en 1730; otros musicólogos han utilizado dos momentos destacados como el nacimiento de la ópera, en torno a 1600, y la muerte de J. S. Bach en 1750, como los hitos que marcan el nacimiento y la decadencia de tan amplia y variada época.
A este período de la historia de la música debemos la estabilización de la orquesta, el nacimiento de la sinfonía, la prevalencia del timbre de las cuerdas en la música instrumental y el desarrollo y expansión de gustos locales, que el oyente podrá percibir en las obras que se interpretarán esta tarde.
En este concierto la Orquesta Sinfónica Ciudad de Getafe, presenta un programa con obras de Vivaldi, Bach y Haendel, siendo este último un músico totalmente internacional y el único de los tres que gozó de renombre internacional y que gracias a sus oratorios, se ha mantenido vivo hasta la actualidad.
Georg Friedrich Haendel, alemán de nacimiento y posteriormente nacionalizado inglés, comenzó su carrera musical en su ciudad natal Halle, para más adelante trasladarse a Hamburgo donde con 19 años presentó su primera ópera, Almira. Posteriormente pasará cuatro años en Italia trabajando para las grandes familias de mecenas que se asentaban en Roma, Florencia, Mantua o Nápoles. Tras pasar por Hannover se trasladará a Londres hasta el final de sus días.
El oratorio en inglés que Haendel compondrá en Londres no es comparable con los oratorios, que conoció y compuso en su período italiano, y tampoco se puede comparar con las óperas que compone en Inglaterra. Estos oratorios van a formar un nuevo género, donde convirtió los diálogos en recitativos y llevó las partes más líricas a asemejarse a las arias de sus óperas. Es interesante remarcar que estos oratorios fueron compuestos para la clase media protestante inglesa que conocía la Biblia, sobre todo el Antiguo Testamento, y con esas historias es donde Haendel desarrollará sus oratorios sacros.
El oratorio Salomon HWV 67, compuesto por Haendel en 1748 y estrenado un año después en el Covent Garden de Londres, responde a los oratorios ingleses descritos previamente. Con tres actos, basados en el Libro de los Reyes, el Libro de Crónicas y por último, en el libro de Antigüedades Judías de Flavio Josefo. Estos textos se embellecen con una rica orquesta formada por una importante sección de instrumentos de viento, por la presencia de timbales que reforzarán el papel rítmico del bajo, y la sección de cuerdas imprescindible en la orquesta barroca. En el tercer acto es donde encontramos la “sinfonía” orquestal conocida como La entrada de la Reina de Saba, una pieza de ritmo vivaz con elementos de carácter contrastante, tan característicos del periodo barroco y que se ha venido interpretando en las salas de concierto independiente al oratorio al que pertenece.
Nadie como Bach representa la buena labor de funcionario musical que desarrolló a lo largo de su carrera, ya que siempre buscó la satisfacción de sus superiores, el placer de sus semejantes y la gloria de Dios. Compuso en todos los géneros practicados en su época a excepción de la ópera. Su trabajo le llevó desde su ciudad natal, Eisenach, a Arnstadt, Mühlhausen, Weimar y Leipzig, y en esta última será donde Bach componga las cuatro Overtures (llamadas así por el compositor) o suites para orquesta, BWV 1066-1069. La Suite nº1 en Do mayor muestra una estructura de siete movimientos, siendo el primero una obertura y el resto danzas contrastantes en tempo y ritmo. Las danzas que forman esta suite son Courante, Gavotte, Forlane, Minuet, Bourée y Passepied todas de origen francés e interpretadas por una orquesta formada por instrumentos de viento madera con oboes y fagot e instrumentos de cuerda con violines y violas, sin olvidar la constante presencia del bajo continuo.
Entre 1717 y 1726 se podría considerar que Antonio Lucio Vivaldi, conocido como il petre rosso (el cura rojo), llevó a cabo la composición de la Sinfonía nº1 RV 719 y la Sinfonía nº2 RV 146. El apodo de este compositor italiano le fue otorgado por su condición de sacerdote y por el color de sus cabellos, su devoción religiosa no le impidió abordar una variada e ingente cantidad de composiciones, se le atribuyen casi 900 piezas que incluyen desde obras vocales como óperas pasando por su destacada obra instrumental con conciertos, sonatas y sinfonías. Estas sinfonías han sido en muchas ocasiones denominadas conciertos, posiblemente debido a que la sinfonía es una forma musical que durante el siglo XVIII conformará su estructura y sus características más emblemáticas. Es bastante probable que la Sinfonía nº1 esté relacionada con la ópera L’Incoronazione di Dario y la Sinfonía nº2 con la ópera La fede tradira e vendicata, no debemos olvidar que el origen de la sinfonía se encuentra en la obertura de la ópera napolitana desarrollada en el siglo XVII.
Estas piezas instrumentales del compositor veneciano, con su frescura melódica, sus ritmos vigorosos y con el colorido aportado por la orquesta, y en el caso de los conciertos también por los solistas, las convierte en obras de gran atractivo para todo tipo de público. De los más de 350 conciertos para solista que compuso Vivaldi, unos veinte son conciertos para flauta solista, destacando tres obras para “flautino”. El Concierto en Do mayor RV 443 para flautín y orquesta, presenta el clásico esquema tripartito de tres movimientos de tempo contrastante, implementado por Giuseppe Torelli, que Vivaldi popularizó. No se sabe quién fue el destinatario de la interpretación de este concierto, pero con seguridad debió ser un virtuoso del flautín, ya que se trata de una partitura de un importante grado de dificultad técnica a la que se le añade la propia del genuino instrumento.
Sin duda, un programa que inundará el Teatro Federico García Lorca de Getafe con los timbres y las armonías propias del periodo barroco, de la mano de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Getafe bajo la dirección de Jorge García Cuenllas y del virtuosismo al flautín del irunés Iñaki Gurruchaga Azpiazu.
Iñaki Gurruchaga
flautín
Iñaki Gurruchaga Azpiazu nació en Irún (Gipuzkoa), a los cuatro años comenzó sus estudios de arpa con su madre Marimí Azpiazu. Se trasladó posteriormente a Bayona (Francia) para estudiar con la prestigiosa arpista Vasilia Brianó, allí consiguió título Superior con las máximas calificaciones. Con el profesor Daniel Dechicó, responsable de la Música de Cámara en el Conservatorio de Bayona, ofreció varios recitales en Alemania durante un mes, y ya de vuelta con el afán de perfeccionarse, consiguió una plaza en el Conservatorio de París (Francia).
Con el arpa ha actuado con todas las Orquestas y Corales del País Vasco, destacando su andadura con la Orquesta Sinfónica de Euskadi entre los años 1982 y 1992. Con motivo del homenaje que la Ciudad de San Sebastián rindió a Nicanor Zabaleta, fue el único arpista que intervino en el acto interpretando varias piezas de su repertorio. También con este instrumento ha conseguido varios premios internacionales, entre los que se puede destacar el conseguido en el Concurso organizado por Radio Francia "Les Tournois du Royaume de la Musique" en el que obtuvo el Primer Premio en Grado Superior. Gracias a este galardón tuvo la oportunidad de ofrecer un concierto con orquesta en la sala Pleyel de París y representó a Francia en el Concurso Internacional del mismo nombre quedando en Tercer puesto después de Japón e Italia.
Casi simultáneamente, estudió flauta con su abuelo Primitivo Azpiazu y su padre Ignacio Gurruchaga, finalizando sus estudios al Conservatorio Superior de Música de Donostia-San Sebastián con las máximas calificaciones en la Cátedra de Marta Cocho. Ha impartido clases en los Conservatorios de Oiartzun, Renteria, Irún, Donostia-San Sebastián, Durango y Zumarraga.
Con la flauta ha ofrecido infinidad de conciertos como solista y ha pertenecido a la orquesta Solistas de Euskadi, Banda de música de Hondarribia, Banda de música "la Donostiarra", etc. Ha pertenecido a diversas formaciones de música de cámara, como: Quinteto Bidasoa, Trio Pertika, Ostotz y Cuarteto Aragüés, entre otros.
Ha grabado varios discos con la discográfica ausArt records. Las obras interpretadas con flauta o flautín han contado con el acompañamiento de la Banda de Música Ciudad de Irún y de pianistas de reconocido prestigio. Ha sido flauta solista y Subdirector de la Banda de música Ciudad de Irún y Solista de flauta de la Orquesta Lírica Sotto Voce. Fue Director de la Banda de Música Ciudad de Irún durante siete años.
Dirige el Grupo de flautas "Ibargain Flauta Taldea" desde su fundación en 1993, en la actualidad Oiartzungo Flauta Taldea, ofreciendo conciertos por toda Europa. Es flautín solista de la Banda Municipal de Bilbao desde 2005.
Es Artista Bulgheroni y actúa con un Piccolo Bulgheroni 601-R-GS MOPANE.
OSCG
Oboe
Isabel Alarcia
Yeimy Leguizamon
Fagot
Cristina Ventoso
Clave
Carlos Díez
Violín I
Patricia Sánchez
Pablo Castellanos
Victoria Garrido
Violín II
Andrés Moral
Diego Giménez
Laura Camón
Viola
Victoria Sánchez
Carlos Corales
Violonchelo
Peregrín Caldés
Contrabajo
Paloma Romero

