programa
La Bohème, versión concierto
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la novela Scènes de la vie de Bohème (1851) de Henri Murger.
Música de Giacomo Puccini.
Acto I
Acto II
Descanso
Acto III
Acto IV
Sinopsis
Acto 1:
La historia comienza en el ático de cuatro amigos bohemios en el Barrio Latino de París. Rodolfo, un poeta, y Marcello, un pintor, están pasando frío mientras intentan terminar sus trabajos. Rodolfo decide quedarse solo para escribir y promete alcanzar a sus amigos más tarde en el Café Momus. En ese momento, hay un apagón y Mimì, una vecina, entra en el ático buscando una vela. Rodolfo se presenta y se enamoran al instante.
Acto 2:
El escenario cambia al bullicioso Café Momus en el Barrio Latino. Rodolfo y Mimì se unen a Marcello y Musetta en el café. Disfrutan de la animada atmósfera mientras Musetta cautiva a todos con su actuación. Sin embargo, la alegría se ve interrumpida cuando los bohemios descubren que no pueden pagar la cuenta. El propietario del café acepta el pago de Schaunard, quien ha recibido dinero por su trabajo como músico en una cena. El grupo sale del café, dejando a Rodolfo y Mimì solos una vez más.
Acto 3:
El tercer acto tiene lugar en el Barrio Latino en invierno. Marcello, Rodolfo y sus amigos están nuevamente sin dinero y pasan frío en su ático. Mimì llega buscando a Marcello, ya que Rodolfo se ha vuelto celoso y distante. Mimì confiesa que su relación con Rodolfo se está desmoronando debido a su inseguridad y celos. Marcello le aconseja a Mimì que sea paciente y que trate de comprender a Rodolfo. Mientras tanto, Musetta aparece con un amante rico que le compra regalos costosos a cambio de su compañía. Sin embargo, ella se siente vacía y aún ama a Marcello. Finalmente, Mimì y Rodolfo deciden separarse temporalmente.
Acto 4:
El último acto se desarrolla en la misma buhardilla, pero esta vez los bohemios han perdido todo su encanto y la pobreza los ha consumido. Mimì, gravemente enferma, llega en busca de ayuda y refugio. Los amigos hacen todo lo posible para ayudarla, pero su enfermedad empeora rápidamente. Mimì y Rodolfo se reencuentran y aprovechan sus últimos momentos juntos para recordar su amor. Mientras los amigos están distraídos, Mimì fallece. La ópera termina con Rodolfo llorando la pérdida de Mimì y sus amigos lamentando su trágico destino.
notas al programa
La Bohème, de Puccini: la vida misma
Irene de Juan Bernabéu
La ópera, y en especial la del siglo XIX, es una buena excusa para reflexionar sobre la vida y la muerte. Antes de que se abra el telón sabemos que, al menos, uno de los personajes que la habitan va a morir, y, a poco que hayamos seguido el repertorio de Puccini, sabemos que la que va a morir va a ser ella, pues el compositor reserva al personaje femenino la posibilidad de realizarse plenamente en la ópera (de amar, de crecer, de evolucionar como ningún otro) pero, a cambio de pagar con su vida. De ahí el término “heroínas puccinianas” con el que frecuentemente se engloba a estas mujeres que reinan en las óperas del compositor.
Sabemos que van a morir, la cuestión es qué sucederá en ese instante que llamamos vida y del que la ópera es una sublime metáfora. Hay vidas en blanco y negro, vidas grises, vidas a todo color, y La Bohème es de estas últimas, la vida a todo color de personajes destinados a existencias grises, aquellos a los que la vida les negó las mayúsculas, seres intrascendentes que, sin embargo, vivirán con gran intensidad los sueños, la poesía, la amistad y el amor.
La Bohème es la cuarta ópera de Giaccomo Puccini y se estrenó en el Teatro Reggio de Turín el 1 de 1 de febrero de 1896. Su argumento procede de una colección de cuentos aparecida por fascículos en números de la revista Le Corsaire entre los años 1845 y 1849. Ante el éxito, posteriormente su autor, Henri Murger, lo convirtió en obra teatral y en una versión ampliada en forma de libro. Todo giraba en torno a la vida tan paupérrima como divertida de un grupo de jóvenes artistas que convivían en una buhardilla de París y representaban a tipos reales que Murger había conocido en su propia peripecia como bohemio; de hecho, el protagonista masculino, Rodolfo, parece ser una proyección del propio escritor. Pero si ellos tienen complicada la existencia, como suele ser habitual ellas lo tienen aún más difícil. Ellas, que en el libreto de la ópera son Mimì y Musetta, necesitan de ellos, de los hombres, para sobrevivir, motivo por el que acabarán, las dos, recurriendo a hombres mucho mayores a los que no aman, pero quienes les ofrecen un sustento más seguro que el que les ofrecen sus precarias profesiones (una como costurera, la otra como cantante) o sus amigos bohemios.
Así que la diversión bohemia se cruza con existencias precarias y con un desenlace trágico, un tipo de final que era una constante en los escenarios operísticos del fin de siglo y en Italia se adscribía a las características de lo que, en literatura primero y después en ópera, se conoció como verismo, de factura similar a lo que en España denominamos Naturalismo: la representación con detallado lujo de detalles de las desdichas de los más desfavorecidos, la creación en la ópera de “un trozo de realidad sonora” como reza el prólogo de I Pagliaci . Pero La Bohème es diferente porque, dentro de la miseria, hay una recreación, musical y dramática, del lado alegre de las cosas, dando a sus personajes la posibilidad de ser felices y gozar de ello, al menos durante la mitad de la ópera, que no es poco.
Al transformar la obra de Murger en libreto, los libretistas, Giulio Illica y Giuseppe Giacosa, redujeron las múltiples tramas a una, centrada en la historia de amor del poeta Rodolfo y la costurera Mimì, escenificada en cuatro cuadros, simétricos en muchos sentidos: el primero y el último se desarrollan en el espacio cerrado de una buhardilla, el cubículo en el que vive Rodolfo con sus amigos Marcelo, Schaunard y Colline, y los actos centrales en el exterior (en el Barrio Latino de París, y dentro del Café Momus, el segundo, y en el frío paisaje de la barrera de aduanas a las afueras de la capital francesa, el tercero).
Entre las virtudes que caracterizan esta ópera destaca la gran teatralidad, la manera en la que la música está tejida en la trama dramática y Puccini lo consigue gracias a lo que se denomina en ópera una estructura transcompuesta, es decir, una apuesta por la continuidad, sin cesuras, expandiéndose el canto desde el mero diálogo casi recitado (con muy poco material melódico) hasta la gran expansión en los momentos marcados emocionalmente. Con ello, se suprime la diferenciación entre recitativos y arias, característica del género operístico hasta esta época, y se permite una vivencia musical mucho más cercana al teatro, algo que preocupó a Puccini, especialmente, desde esta época hasta el final de sus días.
Otro aspecto a destacar, íntimamente relacionado con esa continuidad del flujo musical y dramático es la importancia del elemento sinfónico. Si bien Puccini ha sido tradicionalmente reconocido (y también criticado) por su gran potencial para la creación de melodías, lo cierto es que nada en sus óperas podría sostenerse de no ser por una construcción orquestal de base que es la que sostiene la acción. La trama orquestal está permanentemente activa, con varias funciones: tejer una base armónico-melódica sobre la que los personajes pueden “hablar” sin preocuparse del elemento melódico, revelar aspectos clave de la acción a través de la integración en la técnica de Puccini de temas que se relacionan con personajes o situaciones concretas (una forma de técnica de Leitmotiv pero menos sofisticada que en el caso wagneriano) y compartir con la voz la función melódica, doblándola a veces, para intensificar su proyección y color, acompañándola otras, en un discreto segundo plano, y recogiendo su fuerza y protagonismo en otros momentos.
Pero, además, la orquesta es la generadora de otro elemento fundamental: la creación de colour locale, de ambientación, un recurso fundamental en este tipo de ópera en la que la descripción cumple un rol fundamental. Los escenarios son descritos por lo que suena en ellos, como una suerte de paisaje sonoro: la quietud gélida de la madrugada en el tercer cuadro, el bullicio de las calles una noche de navidad, en el segundo, la sonoridad de los distintos elementos con los que interactúan los bohemios en la buhardilla, en el primero o el cuarto. Una orquesta que da vida a los escenarios de referencia sobre los que los personajes vivirán sus peripecias. En este sentido, el límite de complejidad musical está en el segundo acto, en la combinación que se da entre orquesta, solistas y coro, superponiendo cantos distintos, a veces entonados en distintas tonalidades y compases, generando una suerte de polirritmia y politonalidad de gran modernidad: marchas, niños cantando, madres reprendiendo… resuenan allí desde las Tullerías de Mussorgski hasta una evocación de lo que será Petrushka de Stravinsky quince años después. Todo para reflejar la bulliciosa noche de navidad en el Barrio Latino.
Y en el centro están ellos, Mimì y Rodolfo, y su historia de amor cincelada con un cuidado musical y dramático exquisito. Rodolfo se define en el primer cuadro con un cantar ancho y expansivo (hasta el do de pecho): más melódico que su amigo Marcello, y más impulsivo y retórico que Mimì. Su monólogo, que arranca en la dulce canción que le canta a Mimì en el primer contacto con su mano (“Che gelida manina”), refleja esas características personales a través de la música: amplias frases que apuntan despuntan en agudos, sonoridad ancha, tutto melodía. Luego habla Mimì, abriendo su monólogo con su nombre (“Mi chiamamo Mimì”) y con el que será su tema identitario, cromático e inseguro. Mimì se expresa en frases pequeñitas que no acaban de consumar, hasta el momento en el que en su discurso hable de la primavera, del primer rayo de sol: una amplia progresión melódica se extenderá entonces en una gran frase que culmina en lo alto, en ese gran sol al que ella aspira. Con esto nos retrata Puccini a un personaje que oculta una gran fuerza interior, hasta entonces desapercibida.
A Mimì se le reserva, además, a lo largo de la ópera, la posibilidad de evolucionar, de convertirse en una protagonista trágica en el tercer cuadro, expandiendo su canto, llenándolo de amplios saltos y acentos “con forza”, que muestran la transformación a causa del sufrimiento; y también de apagarse, como una vela, en el cuarto cuadro, porque Mimì no muere, Mimì, musicalmente, se diluye, se apaga entonando retazos de los temas importantes en su vida, en su música: el tema del amor, el de la frágil manita que tocó a Rodolfo y le cambió la vida… todos ellos entonados ya sin fuerzas, llenos de silencios que los van devorando mientras la orquesta acompaña al personaje hasta su final. Una historia convencional, sin grandes hitos, sabemos que va a morir, nada nuevo bajo el sol. Pero Puccini, con su capacidad para convertir lo ficticio en humano y lo sencillo en universal, la realza a todo color, haciendo que la ópera, metáfora de vida, valga la pena.
Elenco
Rosa Miranda,
Mimí
Soprano, nacida en Antequera, obtiene el Título de Profesor de Piano, de Profesor Superior de Canto Máster en Musicoterapia y Máster en Investigación Musical. Estudia interpretación en la Escuela de arte dramático Antón Chéjov. Ha estudiado con Lola Bosom, Santiago Calderón, Aquiles Machado, Francisco Ortiz, Daniel Muñoz, Ana Luisa Chova, Teresa Berganza, entre otros, y repertorio vocal con Miguel Zanetti, J. A. Álvarez Parejo y Jorge Robaina.
Ha interpretado los roles protagonistas de las óperas Dido y Eneas de Purcell(Dido), Apolo y Jacinto (Apolo) y Bastien y Bastienne (Bastienne) y Don Giovanni de Mozart (Donna Elvira), Romeo et Juliette de Gounod (Juliette), Gianni Schicchi de Puccini (Laurette), La voix humaine de Poulenc, Cendrillon de P. Viardot (Cendrillon), así como de las zarzuelas Gigantes y Cabezudos(Pilar) y El dúo de la Africana de F. Caballero(Antonelli), La del Manojo de Rosas de Sorozábal (Ascensión), Los Gavilanes de Guerrero ( Adriana), El barberillo de Lavapiés de Barbieri (Marquesita) y La Revoltosa de Chapí(Soledad). Dentro del repertorio sinfónico destaca su participación en Gloria de Vivaldi, Misa en Si m, Magnificat y Cantata nº147 de Bach, Requiem y Misa de la Coronación de Mozart, la Sinfonía Nº9 de Beethoven, Sueño de una noche de verano de Mendelshonn, Misa Solemne de Rossini, ein Deutsches Réquiem de Brahms, Carmina Burana de Off y Misa Tango de Palmeri.
Pertenece a la agrupación musical Angelicata Consort, y colabora con agrupaciones como son Cametata Musicalis y La lyra d´Orfeo. Ha grabado su primer disco con el pianista Ángel Sanzo de música española, sudamericana.
Enrique Ferrer,
Rodolfo
Nace en Madrid. Comienza sus estudios musicales en el conservatorio de Getafe donde inicia su andadura vocal en la Coral Polifónica de la misma ciudad.
Después, ingresa en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid en la Cátedra del Maestro Pedro Lavirgen donde prosigue su formación.
En breve es becado en The Academy of Vocal Arts en Filadelfia (E.E.U.U.) donde se gradúa en arte lírico bajo la tutela de Christopher Macatsoris y Bill Schuman perfeccionándose posteriormente en Milán con el Maestro Vincenzo Spatola.
Premiado en varios concursos de canto como el de Logroño, Jaume Aragall en Barcelona, Ernesto Lecuona en La Habana y Luciano Pavarotti en Filadelfia.
Desde muy temprana edad es un cantante asiduo en los principales teatros y auditorios españoles, europeos y americanos donde desarrolla un repertorio notable tanto de ópera, zarzuela y oratorio.
Ha colaborado con el sello discográfico 𝐷𝑒𝑢𝑡𝑠𝑐ℎ𝑒 𝐺𝑟𝑎𝑚𝑚𝑜𝑝ℎ𝑜𝑛 en el disco de Zarzuela Viva Madrid y realizó para el sello discográfico Bongiovanni la grabación en DVD de la ópera La leggenda di Sakuntala de F. Alfano realizada en directo en el Teatro Massimo Bellini de Catania.
José Julián Frontal,
Marcello
Este polifacético barítono, reconocido por sus dotes interpretativas, desarrolla una intensa carrera en los más importantes teatros de Europa, América y Asia. Actor, escritor, estudia doblaje en Madrid y canto en el Conservatorio Nacional de Música George Enescu de Bucarest (Rumanía) con la soprano María Slatinaru y el barítono Dan Jordachescu. Posteriormente, continuó sus estudios en la Academy of Vocal Arts de Filadelfia con Bill Schuman. Ganó el Primer Premio del concurso internacional de canto ciudad de Logroño y el segundo premio en el concurso internacional Jaime Aragall, en el Concurso de la fundación Guerrero y en el concurso internacional de canto Alfredo Kraus, recibiendo así mismo el premio al mejor intérprete de zarzuela concedido por la SGAE. Ese año participó en una gala lírica junto al gran tenor Alfredo Kraus y ofreció un concierto de zarzuela en el Carnegie Hall de New York.
Debuta en la ópera como Malatesta de “Don Pasquale” en el Teatro de La Zarzuela en la temporada 1994-95. Desde entonces ha interpretado multitud de roles operísticos y de zarzuela como Taddeo de “L’Italiana in Algeri”, Marcello de “La Bohème”, Conde Almaviva de “Le nozze di Figaro”, Belfiore en “Un giorno di regno” de Verdi, Silvio en “I Pagliacci”, Mercutio de “Romeo et Juliette”, Ford de “Falstaff”, Ramiro en “L’Heure espagnole” Dandini en “La Cenicienta”, Valentin de “Faust”, Joaquín de “La del manojo de rosas”, Miguel de “La Parranda”, Rafael de “La Calesera” y Juan de Eguía de “La tabernera del puerto”, Geronio en “Il Turco in Italia” en Tokio, donde fue elegido por el público al mejor intérprete de la temporada.
Participa en febrero de 2023 en la zarzuela Pan y Toros, de Barbieri con el rol de Goya, en el teatro Campoamor de Oviedo y Rappresentatione di Anima e di Corpo, de E. de Cavalieri en la catedral de Plasencia. Destaca su debut en el rol titular como Orfeo, C. Monteverdi en diciembre de 2023, dentro del festival barroco de Cádiz.
Pablo López,
Schaunard
Nacido en Palma de Mallorca, entra en contacto con la ópera a través de los Coros del Teatre Principal de Palma inaugurando el coro infantil en el año 1988. Desde aquel momento y gracias a sus primeros maestros Sylvia Corbacho y Maurici Gallardo, los cuales le inoculan la pasión por el mundo escénico, colabora de manera regular, primero como corista infantil, figurante, corista, asistente de escena, solista y director de escena. También en dicho teatro da sus primeros pasos como gestor, primero como asistente a la dirección artística y más adelante como director artístico.
Inicia su carrera cantando roles de bajo, evolucionando hacia el registro baritonal, y especializándose en el repertorio bufo, donde confluyen las vertientes musical y escénica. Ha cantado los roles de Colline (La Bohème), Wagner (Faust), Don Geronio (Turco in Italia), Uberto (Serva Padrona), Bartolo (Nozze di Figaro), il Re (Aida), Don Alfonso (Così fan tutte), Sagrestano (Tosca), Zio Bonzo (Madame Butterfly), Dulcamara y Belcore (Elisir d'Amore), Dottor Bartolo (Barbiere di Siviglia), Enrico (Lucia di Lammermoor), Sulpice (La fille du régiment) Don Pasquale etc.
En paralelo a su carrera de cantante, y gracias a su formación escénica, ha desarrollado una línea de trabajo como director de escena, que le ha llevado a dirigir diversos títulos como Marina, La Traviata, Turandot, El Barberillo de Lavapiés o Doña Francisquita, entre otras.
En las últimas temporadas ha debutado en diversas temporadas españolas como el Palau de les Arts de Valencia, la ópera de Oviedo, Teatro Villamarta de Jerez, Teatro de la Maestranza, Festival de Perelada o Teatro de la Zarzuela, así como el Teatre Principal de Palma, con quien colabora regularmente.
La última vertiente alrededor de la lírica en la cual trabaja es la pedagógica, compartiendo, por un lado, la docencia en el Conservatori Superior de Música de les Balears (asignatura de escena lírica), con su propia compañía de ópera, DIABOLUS IN MUSICA, creada para hacer llegar la ópera al público no habitual.
Ruth Terán,
Musseta
Soprano Madrileña, ha realizado importantes actuaciones en el Teatro Español de Madrid, Auditorio de Zaragoza, Auditorio Nacional en Madrid o Palacio Euskalduna de Bilbao, además ha formado parte de la Antología de la Zarzuela en Qatar y México junto a Placido Domingo, debuta en el Auditorio de Tenerife en la ópera Aida de Verdi. Estrena la ópera Mía en el Auditorio de Villarreal, debuta en italia en el Teatro Verdi de Busseto con La Traviata de Verdi. Entre sus últimos compromisos destaca Carmen de Bizet en el rol de Micaela en el Auditorio de Zaragoza, Musetta de La Bohème de Puccini en el Auditorio Nacional de Madrid, Luisa Fernanda de Moreno Torroba en el rol de Carolina para Amigos Canarios de la Zarzuela, Requiem de Mozart y El Mesias de Häendel en el Auditorio Nacional. Este verano debutará en el rol de Doña Francisquita de Amadeo Vives en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas e interpretará el rol de Gilda del Rigoletto de Verdi en Lanzarote, Bilbao y en el Palacio de Festivales de Santander.
Alberto Camón,
Colline
Es titulado superior en canto por la Escuela Superior de Canto de Madrid. A su vez, ha recibido clases con maestros de la talla de J. Lomba, C. Chausson, F. Cedolins, C. Merit, M. Devia, R. Kavaibanska y P. Lavirgen, entre otros.
En su repertorio nos encontramos con la interpretación de los roles de Pistola (Falstaf, Verdi), Masetto y Comendador (Don Giovanni, Mozart), Coline (La Bohème, Puccini), Timur (Turandot, Puccini) y Capelio (I Capuletie i Montecchi, Bellini) dentro del proyecto Ópero Estudio de la ópera de Tenerife, representada posteriormente en el Teatro Comunale de Bolonia.
También colabora frecuentemente con el coro de RTVE interpretando numerosas obras de la música sinfónico coral y como solista. Fue ganador de la beca Juventudes Musicales en 2017. Ha ganado el “premio Luis Mariano” en el XIV Concurso Luis Mariano de Irún (2018). En 2019 ha sido finalista del VI Concurso Internacional de Canto de Tenerife.
Francisco Sánchez,
Benoit – Alcindoro
Nacido en Madrid. En su carrera como cantante ha interpretado títulos de ópera (La traviata, El amigo de Picasso, Bastián y Bastiana, Le dernier sorcière, La Ópera de Cuatro Notas, I Pagliacci, Don Pasquale, Die Zauberflöte, Così fan tutte, La Dolores, Pinocho, Los Locos, La Obisparra), zarzuela (Las de Caín, El terrible Pérez, Doña Francisquita, Maharajá, La del manojo de rosas, La tabernera del puerto, El dúo de «La Africana», La del Soto del Parral, La verbena de la Paloma, La Revoltosa, La Gran Vía, La Marsellesa, Agua, azucarillos y aguardiente, Música Clásica, Pan y Toros, Curro Vargas, La Marchenera), opereta (El Murciélago, La Corte de Faraón), tonadilla escénica (La Anita), musicales (El Fantasma de la Ópera, El hombre de La Mancha, El Médico, Germinal, Wonderful Town, Mi Princesa Roja), así como obras sinfónicas de Beethoven, Mendelssohn, Mozart, Haydn, Haendel y Rossini.
Ha cantado bajo la batuta de maestros como Luis Remartínez, José Ramón Encinar, Miguel Roa, Marzio Conti, Aldo Salvagno, Ramón Farrán, Tomás Garrido, Roque Baños, Guillermo García-Calvo, Martín Baeza Rubio, Cristóbal Soler o Alberto Cubero entre otros; y ha sido dirigido en escena por Paco Mir, Graham Vick, Gustavo Tambascio, Maxi Rodríguez, Natalia Menéndez, Ángel F. Montesinos, Enrique Viana, Jesús Torres, Marta Eguilior, Carlus Padrissa o Martín Garrido Ramis.
También doblador, recitador (Gerardo Adrede, Becqueriana) y actor (El Rey que cazaba elefantes, Jazz Bodas de Fígaro), en el campo del cine, locución, radio y doblaje ha trabajado para Carlos Saura, Juanma Ortega, Francisco Hernández, Alfonso Laguna, José Antonio Ceínos, Gloria Cámara, Pablo Adan, Carlos Revilla, Antonio Villar, Miguel Ayones, Lucía Esteban, Amparo Valencia, Antonio Gálvez, Víctor Agramunt, Francisco Gª Vaquero y Rafael Alonso Naranjo.
Coro
Coral Polifónica de Getafe
La Coral Polifónica de Getafe nace como grupo en 1986 en el Primer encuentro de Villancicos del Ayuntamiento de Getafe y se constituyó como Coral el 19 de Marzo de 1988 bajo la dirección del José Ramón Martínez Reyero, cumpliendo en el año 2018 su 30 Aniversario y dirigidos por Carlos Díez Martín, habiendo crecido hasta aglutinar hoy en día a tres agrupaciones: el coro titular de adultos, el coro infantil y el coro juvenil.
La coral ha actuado en espacios como el Auditorio Nacional acompañando a la Guardia Civil en la celebración de su 150 Aniversario (1994) y en la tercera Gran Gala de Zarzuela de Año Nuevo (2006), el Auditorio del Parque Juan Carlos I con motivo de la Expo-ocio’96, o en la Catedral de Toledo (2016) junto con el Coro Jacinto Guerrero, sin olvidar que gracias a los intercambios de corales celebrados anualmente, ha podido pasear su música y el nombre de Getafe por numerosos pueblos y capitales no sólo de España sino también de Argentina con conciertos en La Plata, Buenos Aires e Iguazú en el año 2008 y en Roma donde ha sido invitada a cantar en el Vaticano (2014).
Su música ha quedado plasmada en dos grabaciones (1995 y 1997) con obras que van desde la canción medieval hasta composiciones de música de nuestros días, igualmente se ha grabado el himno del Getafe Club de Fútbol en el año 2005 y el himno del pueblo de Benejúzar (Murcia) en 1998.
Dentro de su actividad musical más relevante cabría mencionar sus incursiones en la lírica de la mano de la representación en dos ocasiones como el Sainete Lírico De Getafe al Paraíso o la familia del tío Maroma con música de Barbieri y letra de Ricardo de la Vega (1999 y 2007), la ópera Marina de Emilio Arrieta en 2007 como integrantes de la Compañía Lírica de Getafe, Carmina Burana de Carl Orff en 2008 y por último, la Gala Lírica de Ópera con la Orquesta Sinfónica Ciudad de Getafe en el año 2016 y con intérpretes del nivel de Saioa Fernández, Anna Moroz, Francesco Pio Galasso y Axier Sánchez.
No menos importante es la cita anual con el Festival de Música Antigua y Sacra de Getafe en el que se han interpretado obras como Credo y Gloria de Vivaldi, Te Deum de Bruckner, Misas de Mozart, Ariel Ramírez, Schubert, Gounod, Réquiem de Mozart, Réquiem de Fauré, Réquiem de Cherubini y Réquiem de Rheinberger. También hemos disfrutado participando en su totalidad en grandes obras como Magnificat, Gloria de John Rutter, Son of God Mass de James Whitbourn y Petite Messe Solennelle de G.Rossini, entre otras.
Cuenta entre sus haberes la consecución del Primer Premio del Certamen Internacional Tierra de Barros de Villafranca de los Barros en 2006 y el 2º premio a la Polifonía del Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja que valió el título de Getafenses del año en 1993 concedido por la revista Acción Getafense, el premio a Las Artes otorgado por el periódico Getafe Capital en 2008 con motivo de la celebración de su XX aniversario y el honor enorme de haber sido nombrados Pregoneros de las Fiestas Patronales de Getafe de 2018 con motivo de su 30 Aniversario.
Como manifestación del compromiso, la Coral Polifónica mantiene la vida cultural de Getafe, llevando su música a centros cívicos, casas regionales, iglesias parroquiales, centros de mayores y a la Universidad Carlos III; estando presente cada año en la celebración de la Navidad, en los actos del día de la Constitución y en el concierto que la Asociación Contra el Cáncer, entre los años 2000 a 2012, organizó el concurso de composición coral Ciudad de Getafe.
La formación es otra vertiente importante para la Coral Polifónica llevándola más allá de ser impartida entre sus componentes. Desde 2014 organiza anualmente talleres de canto coral abiertos al público, dirigidos por grandes directores como Josu Elberdin Badiola, Enrique Filiú O´Reilly, Nuria Fernández Herranz o Bauti Carmena promocionando la música entre los niños y jóvenes a través de sus coros infantil y juvenil.
Coro Infantil de Getafe
El Coro Infantil surge con el objetivo de formar una cantera de su coro matriz, la Coral Polifónica de Getafe, preparando a los jóvenes coralistas para que emprendan una trayectoria profesional en el ámbito de la música coral.
En los más de 30 años de existencia La Coral Polifónica de Getafe se ha consolidado como una referencia en el ámbito musical de Getafe, y se presenta como una opción para todos que desean desarrollar su actividad coral en una franja de edad difícil que está comprendida entre el periodo de escolarización y el del coro adulto.
No es solo una alternativa a la opción de cantar, sino algo distinto, le ofrecemos una escuela coral, donde los coralistas van a recibir una formación musical y coral en todos los aspectos. Por ello se pone particular atención con elección de música coral de muy distintos autores, tanto de siglos anteriores como de la actuales, con música viva y actual.
En sus años experiencia el Coro Infantil ha interpretado obras de diferentes autores, de diferentes estilos y ritmos en Centros Cívicos de Getafe, en la Catedral y en el Teatro Federico Garcí Lorca.
Es ya una tradición participar con el coro Titular en los conciertos de Navidad de la Congregación de los Ángeles así como en el de Navidad. La dirección del coro ha estado a cargo de Simón Drago, actualmente está dirigido por Aiblín Brito Pérez.
OSCG
Flauta
Jorge García
Patricia Villar
Jorge García
Jorge Rivero (piccolo)
Oboe
Isabel Alarcia Noci
Valle González
Clarinete
Diana Gómez
Ana San Juan
Fagot
Cristina Ventoso
Daniela Rodríguez
Trompa
Víctor Cosío
Javier López
José Domingo Robles
Daniel Osca
Trompeta
Carlos Oropesa
Agustín Martínez
Ramiro Huete
Trombón
Javier Sáez
Víctor Cardeñosa
Iván Sánchez (trombón bajo)
Timbales
Arturo Herrera
Percusión
Ignacio Jiménez
Diego Gómez
Arpa
Andrea Tobio
Violín I
Patricia Sánchez
Victoria Garrido
Valentina Córdoba
Marcos Gómez-Escolar
Jaime Daniel Orjuela
Pedro Muñoz
Margarita Machuca
David Cano
Violín II
Oswaldo Martínez
Juan Manuel Saavedra
Marta Puig
María Franco
Patricia Rodríguez
Lucía Lara Eryszewicz
Viola
Victoria Sánchez
José Ignacio Sanz de Galdeano
Nonna Derdzakyan
Raquel Valladares
Violonchelo
Iris Jugo
Leticia Hernández
Gaspar Kovacs
Tamara Gómez
Contrabajo
Paloma Romero
Fernando Calero
Dirección musical
Carlos Díez
Dirección de la Coral Polifónica de Getafe
Carlos Díez
Dirección del Coro Infantil de Getafe
Aiblin Brito
Dirección técnica
Jorge García
Regidor
Narciso López-Tercero Tenorio
Sobretítulos
Ángel Treviño
Ayudante de producción
Rocío Martín
Archivo
Arturo Herrera

